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Pequeñas palabras

Los caminos de la demagogia

¿Por qué la vida a veces parece tan complicada? Siempre existen esos momentos en los que se piensa que las cosas no salen como uno pensó que deberían salir. En parte es debido a que solemos ser malísimos intentando predecir el futuro y en parte es debido tal vez a que todo sucede tal y como debe suceder. Es decir, que son el destino o la casualidad los que nos muestran los caminos, pero somos nosostros los que parados frente al cruce decidimos girar hacia la izquierda o hacia la derecha. Y ello nos hace ir por donde debemos, para conseguir lo que realmente queríamos, aunque en un principio nos parezca que hemos fallado.

Hace tiempo leí en un libro: "Nunca tienes lo que deseas, sino lo que no consigues evitar". Puede que en parte esa frase sea verdad, pues todos arrastramos un pasado, una historia (o miles de historias) que son el comienzo del camino por el que andamos, saltamos o nos arrastramos. Pero una vez llegados al cruce, somos nosotros los que, queriendo o sin querer, elegimos. La mayoria de las veces vemos los caminos y pensamos que la decision es inaplazable, que hay que tomar uno ya... Y la mayoría de las veces que creemos habernos equivocado es por esa prisa. Es por no habernos tomado el tiempo suficiente para pensar en que los senderos que nos muestran puede que no sean los únicos. A veces, si te paras un rato a observar fuera de los caminos ves aparecer otros claros en mitad del campo o del bosque y cuanto más los miras más se parecen a caminos. Y es en ese momento cuando te das cuenta de que si no los habias visto antes como caminos es porque nunca habias andado por ellos y nadie te habia dicho que estuvieran alli. Es entonces cuando empiezas a poner los pies encima de la hierba y te das cuenta de que por allí ha existido siempre TU camino.

Son tantos y tantas veces los que han hablado de esto de tantas formas, que ya representan lugares comunes en los discursos de los demagogos, y es por eso que se nos olvida tan facilmente cuando en realidad deberíamos recordarlo todos los dias.

Insomnio

Insomnio

La soledad amenaza tras la oscuridad de una noche en vela y las lágrimas acechan impacientes por entre los párpados. Aquí, en el refugio de una lámpara de madrugada, las letras se suceden intentando seguir a los pensamientos. Esos malditos que me persiguen y me hacen desquiciar la serenidad de mi almohada; irrumpiendo uno tras otro por la puerta de mi mente, insumisa ante las órdenes de cerrarse.

De noche el mundo parece distinto, se cierra en mi habitación y más allá de los muros solo existen las imágenes de las verdaderas “Ideas” que nos contaba Platón: ilusiones.

            Este silencio tan rotundo grita tan alto que me revienta el pensamiento. Resulta atronador.

            Ahora la vagancia general se adueña de mí mismo. Solo tengo ganas de dejarme atrapar por mi cama, disimularme entre las sábanas y esperar a que salga el sol y, junto con él, las ganas de empezar la vida, romper con lo que encadena y desechar la suciedad mental que no me deja ver las estrellas.

            Buenas noches y dulces sueños…a veces, es lo único que nos queda.

Dimelo

Dimelo
    ¿Recuerdas mi nombre? No es necesario, ¿para qué?¿Para qué saber el nombre, la calle, la plaza, la ciudad...? Si hay cosas más importantes... Cuentame cómo andas por esa calle, escuchando música, en la burbuja que te guia por entre los que se cruzan contigo, ignorantes de la importancia de tu seriedad. Cuentame cómo los pasos se sincronizan con el estruendo de tus oídos. Cuentame cómo subes a tu cuarto y la cama se convierte en una tumba. Cuentame cómo miras al espejo y piensas ¿por qué?, cómo la profundidad nunca te ha sido tan cercana... y dime qué haces, qué piensas cuando miras por la ventana y solo ves horizonte...nubes enredandose y un sol tiritante a punto de abandonar. ¿Por qué ese temor sereno? Muchas preguntas con pocas respuestas, que siguen haciendo más preguntas, creciendo, subiendo, dando vueltas sin parar... Y dimelo. Dime que un dia vas por la calle y no miras tus zapatos, que ves la cara de la gente que se cruza contigo y tus pasos se sincronizan con otra música, mas profunda y más grande. Cuentame cómo esa música ya no te abandona y te empuja hacia dentro y hacia fuera, sin que sientas el candado que te cerraba...